¿Porqué los latinoamericanos adoramos las dictaduras y las tiranías?

Cárdenas, Tabasco, 17 de octubre de 2016.- Hablar de democracias en el imaginario latinoamericano nos refiere siempre a Estados Unidos de América, a naciones emblemáticas de Europa como Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Suecia, Finlandia, y demás países que suelen considerarse demócratas, aunque muchos de ellos en realidad disten mucho de serlo; por otra parte, cuando se habla de regímenes totalitarios solemos pensar en los países de Europa del este y de Asía como Rusia, China, Corea del Norte, y naciones similares; África y muchos otros países de Asía entran en una clasificación aparte en países cuya estabilidad siempre esta en un hilo; latinoamérica por otro lado se encuentra entre la tirania y la dictadura disfrazada de democracia, sin embargo, contrario a lo que acostumbra suceder en otras regiones sometidas por dictadores o tiranos, a los pueblos de latinoamérica parece sentarles muy bien estos tipos de gobierno, tan es así que muchos de estos personajes son considerados héroes en los libros de historia de dichas naciones o peor aún, en sus biografías iguran como defensores de la democrácia o mártires que sacrificaron la vida por sus pueblos, y no como lo que realmente fueron villanos que una vez en el poder se negarón a dejarlo hasta que fueron abligados por las armas o por la muerte a dejarlo.

Uno de los casos más emblemáticos lo constituye el mexicano Benito Juárez, quien se negó a dejar el poder durante 15 años, hasta que la muerte lo obligo a dejarlo, un caso más contemporáneo es el del venezolano Hugo Chavez, quien igualmente solo abandono el poder al morir, y otro que intenta aferrarse al poder pese a haber perdido un referendum es Evo Morales, todos ellos tienen en común que afirman hacerlo por el bienestar de su pueblo, mismo que sufriría terribles males, de no ser por sus sacrifios al frente de la nación, ellos tienen en comúnel argumento de que, no conservan el poder por ambición, sino por amor a su pueblo, ya que son en su opinión los únicos con la capacidad de hacer frente a ese terrible enemigo nacional o extranjero que desea oprimir al pueblo.

Lo singular y terrible del caso latinoaméricano es que las personas con el paso del tiempo añoran volver a tener otro caudillo que “los salve” de su desgracia y les provea bienestar inmediato, aún a costa de sacrificar el bienestar futuro, es terrible ver como a los latinoaméricanos les encanta empeñar el futuro de sus pueblos, por pequeños periodos de “riqueza y prosperidad” que vienen sucedidos de terribles decadas de pobreza y retraso, y con frecuencia terminan en guerras intestinas que retrasan el desarrollo de los países por decadas, y cuando por fin parecieran estar por levantarse un nuevo “caudillo” los vuelve a engatusar y se repite la misma historia.

Las preguntas que quedan en el aire son: ¿están los pueblos latinoaméricanos condenados a siempre repetir sus mismos fracasos?, ¿Podrán en algún momento asegurar al menos un siglo de estabilidad y crecimiento sostenido?, ¿Podrá consolidarse en algún momento la democracia o más bien una adaptación de esta forma de gobierno que sea estable?, la historia reciente de la mayoría de los países latoniamericanos pareciera querer dejarnos claro que no, el caso más reciente Venezuela, “preocupa” a la comunidad internacional, pero no por los habitantes del país, sino por las pérdidas económicas que significan para las empresas multinacionales que tuvieron que salir del país y “perder” su inversión económica, si bien es cierto que estas empresas nunca pierden en realidad, śólo dejan de ganar por un tiempo, porque lo que menos vale de las mismas son sus instalaciones, en realidad su valor se encuentra en el volumen de ventas que mueven al interior del país donde se establecen, ya que para entrar a ese país por lo general obtuvieron concesiones excesivas por parte de los gobiernos que permitieron su establecimiento en el país y al salir del mismo en realidad no estan perdiendo practicamente nada, quienes pierden son los habitantes de las localidades en las que se habian establecido ya que se quedan sin empleos (bien o mal pagados) y generalmente como esas empresas se establecen en lugares no idóneos para la subsistencia de poblaciones autosuficientes, las ciudades que se crean en sus proximidades quedan condenadas a morir poco a poco y sus sociedades a la descomposición social producto del desempleo y la falta de oportunidades, pero sobre todo de la perdida de valores de los habitantes acostumbrados a vidas más holgadas con empleos con ingresos medios y poco esfuerzo físico y que de pronto se dan cuenta que no saben producir por cuenta propia y terminan perdiendo todo por tampoco saber administrarse.

Dado esto, esperariamos que los latinoamericanos valoraramos la estabilidad y la paz, además de entender que la participación cuidadana en la toma de decisiones políticas es importante, sin embargo, los hechos nos demuestran una y otra vez que el ciudadano latinoamericano prefiere gobiernos paternalistas y dispendiosos a gobiernos responsables y estables, es terrible ver a personas en todo latonoamerica invocando levantamientos sociales, impunidad para “los pobres”, y robos a empresas (saqueos), como mecanísmos para “devolver al pueblo” lo que nunca se les ha robado. 

Ejemplos no faltan en latinoamérica de malos gobiernos, pero lo más preocupantes de ello, no es que existan estos malos gobiernos, sino que los habitantes de estos países una y otra vez eligen a los mismos grupos de poder y se niegan consistentemente a participar de las decisiones de gobierno dejando todo en las manos peor preparadas para gobernar, las clases políticas viciadas y emparentadas por generaciones que obviamente nunca atentaran contra sus intereses de familia.

La gran pregunta es ¿Cuando despertaremos de este letargo?, y participaremos los ciudadanos de latinoamerica de las decisiones políticas en beneficios de nuestros conciudadanos y logrando poner freno a las mafias de  políticos que han secuestrado los gobiernos latinoamericanos, cuando los dirigentes de movimientos sociales que acceden al poder dejaran de dejarse adoctrinar por los políticos de carrera y de convertirse en peores que los que juraron combatir, degenerando en tiranias o dictaduras.

En fin, un nuevo siglo esta comenzando, y nada esta escrito, hace apenas unas decadas China, Corea, Malasia, Taiwan, y algunas otras naciones se encontraban en peores condiciones que los países latinomaericanos, y cambios en su ciudadania han dado paso a gobiernos que distribuyen mejor la riqueza entre sus ciudadanos y que cambian los esquemas dedistribución de riqueza de sus países al darse cuenta que la riqueza mejor distribuida asegura la prosperidad del país, la estabilidad social y sobre todo el poder adquisitivo de los ciudadanos. ¿podremos algún día transitar a algo parecido?, yo espero vivir para verlo, la espectativa de vida es de 72 años, así que me queda casí media vida para  lograr verlo realizado o al menos encaminado, en este grandioso país denominado coloquialmente México.

Consulta mis publicaciones en ORCID
Carlos Ernesto Custodio Cadena

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